Nuevo Año

La vida, esa vida que Dios nos da.
Un nuevo año, un nuevo año que Dios nos da.

¿Qué es lo que deseas para este nuevo año? la boca habla de lo que abunda en el corazón, pero a veces (seamos realistas) la boca habla una serie de incoherencias o frases hirientes, por no pensar y dejar que hable el hígado, el páncreas, nuestro niño malcriado o el sonso, ¿o hasta nuestro pie? llámalo como quieras, pero no habla exactamente nuestro corazón. SI, que nuestra boca hable de lo que abunda en nosotros. ¿De qué lo has estado llenando? ¿Has estado intoxicando tu corazón? que tus labios regalen a Dios, que tus labios sean perfume, dulce presencia de la Presencia dulce de Dios.

¿Qué es lo que deseas?
Si pensamos que hemos metido la pata tanto, que hemos causado mucho dolor con nuestras acciones y florituras vocales, y sentimos que nunca seremos perdonados, ¿que nos queda?

Sólo nos queda poner todo en las manos de Dios, y su misericordia... mmm….empecemos bien el año, STOP!!!! no pienses en la misericordia sólo para ti, una misericordia personal, (que ME perdone Dios, que ME entienda que fue sin querer, etc) sino en que Dios va a tener misericordia y mucho amor por la persona que ofendiste, para que tenga un Nuevo año lleno de sorpresas y bendiciones. Pensar en la misericordia como es, para todos por igual.

Pon todo en las manos de Dios y entrégale todas tus palabrotas, tu boca llena de veneno, tu RENCOR, TUS HERIDAS, RESENTIMIENTOS y aprende a pedir perdón, y a recibir el perdón, pero sobretodo ora por esas personas, es lo mínimo que debes hacer. Poniendo en Jesús esas acciones.

Y volvemos al comienzo, un nuevo año. Un nuevo año en Jesús.

Un nuevo año, renovadas esperanzas, sueños con alas nuevas, o tratando de vendar sueños con alas rotas, quizás algunos tratando de olvidar, y otros tratando de recordar es un NUEVO AÑO!!!!, una nueva oportunidad para ser mejor, un nuevo año para fortalecer nuestras flaquezas, un nuevo año para aprender a pedir perdón, o para recibirlo, un nuevo año para sanar heridas, un nuevo año para extender nuestras manos y brindar calor, sin preocuparnos si son recibidas o no, un nuevo año para levantar al hermano, un nuevo año para aprender a amar limpiamente, con el amor que brinda Dios ¿qué esperas?

Con cariño:

Miguel Quiñones
Salmo 108,2